Una noche en Zuzhou
Aquí me tenéis sentado en uno de los muchos puentes que cruzan los canales de Suzhou, ciudad a la que llaman la Venecia de China, aunque se le parece bien poco. Para empezar, esta tiene trece millones de habitantes y 2500 de historia, mientras que Venecia se fundó en el siglo V y cuenta con una población de tan solo 240.000 habitantes. Hay más diferencias, Suzhou es una ciudad de interior que se expande entre el gran Lago Tai y el Río Yang Tse, mientras que Venecia es un archipiélago de islas en la costa italiana del Mar Adriático.
Dicho todo lo cual, pasar una noche en Suzhou ha sido una experiencia muy placentera, pues la zona del distrito se Gusu, donde estábamos alojados, es conocida por su encantador ambiente a lo largo de múltiples canales, a los que hay que añadir el atractivo de sus miles de tiendas y restaurantes.
Mi foto es una especie de parodia-emulación de las millones de fotos que millones de chinos se hacen, en pose parecida, a lo largo de las orillas de este canal. Sobre todo, hablo de chicas vestidas con trajes tradicionales, que ya habíamos visto en los jardines de los templos budistas de Shanghai y que aquí todavía son muchísimas más. Algunas deben de ser influencers en las redes sociales chinas pues van con sus luces y su micrófono grabándose mientras hablan a la cámara de sus móviles. Otras posan delante de fotógrafos, que se ofrecen por allí para hacer este tipo de reportajes y que les indican cómo deben colocarse o qué gesto hacer. Esto hay que verlo, de veras.
¿Qué hemos hecho en Suzhou aparte de ver geishas por todas partes?
Por supuesto, fuimos a visitar la Casa del Administrador Humilde, una haciend-residencia muy antigua, que es Patrimonio Mundial y que acoge unos maravillosos jardines dignos de un emperador. El jardín de bonsáis del fondo es alucinante.
Luego fuimos hasta el Templo de Yuman donde pudimos de nuevo admirar las miles y millones de formas de Buda. Vimos también la piedra que recoge el poema más antiguo de la humanidad y la Pagoda.
Volvimos a cenar al canal de Pingjiang y probamos el famoso "pez ardilla" de Suzhou . Dicen que aquí la comida es menos picante, y es verdad. El pescado y el marisco que probamos estaban deliciosos.
Tenemos también que contaros que la habitación del hotel contaba con el famoso retrete del chorrito. Resumo en dos palabras la experiencia: una gozada. Las cortinas también se descorrian con un botón.
Esta mañana hemos hecho algo a lo que no estamos acostumbrados, esto es, nos hemos ido de tranquis a pasear en barca y luego en bicicleta tuktuk por la ciudad. Sin prisa y sin rumbo.
Me quedaría contar la experiencia de las estaciones de tren, pero lo dejo para otro post. Solo digo que ahora mismo estoy subido en la litera superior de un camarote de cuatro camas. Abajo está Maite y en las otras dos duermen dos chicas chinas con las que hemos estado hablando un buen rato.
Para cerrar este post, os diré que algo deben de comer (o hacer los chinos) que les hace parecer mucho más jóvenes de lo que son en realidad. Esto es otro tema que habrá que investigar.
Hora prevista de llegada a Zhangjiajie: 12:00 de mañana miércoles. Ahora mismo son las 23:00 del martes.
Buenas noches, familia.